FALTA DE INTERÉS Y DE MOTIVACIÓN, BAJO TONO EMOCIONAL, DESESPERANZA, FALTA DE PERSEVERANCIA. TENGO SEÑALES POR TODAS PARTES
No hago nada porque nada me apetece. Me falta constancia e iniciativa ante cualquier tarea y mis conductas se vuelven mecánicas. El rendimiento baja tanto en el trabajo como en los estudios.
Cero emoción: ni alegría, ni tristeza… ni nada. Desinterés, desánimo y una gran desmotivación. Las emociones están aplanadas.
Me da igual todo. No veo el punto a nada y no encuentro razones para esforzarme. El pesimismo y la desmotivación están al mando. Estoy bloqueado.
El cuerpo está apagado. Me siento como si llevara 5 días sin dormir, aunque haya descansado. Y los momentos de descanso no me sirven para reponer fuerzas.
Eso, ¿por qué, por qué? Pues no es porque “soy un vago”. Hay razones, de diferentes causas y orígenes, y no todas están bajo mi control:
Vivir estresado, en entornos negativos o sin apoyo, puede apagarme por dentro. También pasa cuando me pongo metas imposibles o vivo sintiendo que “todo me sale mal”. Desgasta y es desmotivador total. Un ambiente gris acaba provocando una mente gris.
El cannabis, ciertos medicamentos o antipsicóticos pueden hacer que mis emociones se tomen un descanso… largo. Esas sustancias me apagan y las debo consultar con mi médico.
Algunas causas de la apatía incluyen la depresión, la ansiedad, la demencia o incluso enfermedades físicas como una anemia o un cáncer.
A veces hay desequilibrios reales en las conexiones del cerebro (lóbulo frontal y ganglios basales) que hacen que todo me cueste el triple. Y me cuesta conectar pensamiento y emociones.
Buena noticia: existen formas para encender esa chispa otra vez. Algunas me costarán al principio, porque claro… estoy sin ganas. Pero funcionan.
Hago aunque no tenga ganas. Empiezo con objetivos pequeñísimos y a corto plazo, algo tan simple como salir a dar una vuelta o preparar mi desayuno favorito ya cuenta. Menos es más.
Sí, sí, lo de sieeeempre: ejercicio. Pero no tiene que ser crossfit. Un paseo, un poco de estiramientos… lo que sea. Las endorfinas hacen magia.
El apoyo social no es opcional. Contacto, quedo, hablo, aunque me apetezca cero.
A veces no puedo salir solo. Y está bien. psicólogos, psiquiatras o mi médico pueden ayudarme a encontrar qué está fallando y cómo recuperarme. Terapia, medicación, hábitos nuevos son mi nuevo mantra.
Si se considera el uso de complementos alimenticios, es aconsejable consultar con un profesional sanitario, especialmente en caso de problemas de salud o uso concomitante de otros productos o fármacos.